Soy y no soy de San José

junio 9, 2014 • Ciudad • Views: 3057

Hola, quiero presentarme, este soy yo en San José. Quiero contarles qué hago, cómo llegué a esta ciudad, y por qué he terminado escribiendo en un blog llamado Yo Amo Chepe, ¿será que de verdad estoy tan enamorado?

La verdad es que aunque nací en la provincia de San José y mi cédula empieza con uno, no soy tan josefino como esto supondría. Soy de un cantón llamado Coronado, un lugar un poco más cerca de las montañas y mucho más frío, de ahí son mis abuelos y de ahí me llevé el saprisismo en las venas el día que mis padres, cuando yo apenas tenía siete años, decidieron mudarse a un pueblo en la provincia de Heredia.

Han pasado ya algunos años, y empeñado en vivir en algún lugar que se parezca un poco a todas esas ciudades mágicas y llenas de historias que he conocido en las canciones de mis cantautores favoritos, merodeando en blogs y libros de viajeros, o en lo que cuentan en los hostales sobre aquellos lugares que esperan en casa, encontré San José, y aquí me quedé.

San José, una ciudad algo caótica, embotellamientos en todas las carreteras importantes cada día de 6 a 8 de la mañana y de 4 a 7 de la tarde, las paradas de autobús llenas, el calor y la lluvia, algunas aceras que siguen sin terminar y otras que camino incluso con algo de placer, ni tanto por su buen estado como por las mujeres que suelen cruzarse con los caminantes, por los llamativos edificios de alrededor, y por el destino al que nos llevan. Me emociona caminar desde Chepe centro hasta el parque La Sabana, el pulmón de la capital, el lugar perfecto para desempolvar esos libros que en encerrados en casa se resisten a ser leídos. En La Sabana juegan los niños y las parejas se ven a cada paso aún más enamoradas, sus lagos son la guarida de los cientos de patos que ahí nos acompañan desde hace ya mucho tiempo, y las familias dan de comer a los pájaros y las ardillas. En aquel espacio verde y puro de la ciudad pasan cosas especiales, y soy afortunado por ser, cuando el día o la noche lo permiten, parte de esa mística que allí se encierra.

Mi relación con San José es además producto de todos esos encuentros que me ha regalado esta ciudad con muchos de esos cantautores que les conté. En el Auditorio Nacional tuve la oportunidad de escuchar a Alejandro Filio, y en otra ocasión a Pedro Guerra. En La Sabana (y después de alguna de mis caminatas por Paseo Colón) asistí a los conciertos de Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Ismael Serrano, Fito Páez, Luis Eduardo Aute, Paul McCartney (en el Estadio Nacional), Javier Bergia y Pedro Aznar, muchos de estos conciertos gratis. En el estadio Ricardo Saprissa dos noches mágicas. Cómo olvidar «Dos pájaros de un tiro», la gira por América que hicieron juntos Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, y aquel concierto soñado por muchos años, el canto de Silvio Rodríguez.

La suerte me trajo a una casa compartida ubicada en la parte este de la ciudad. Una zona llena de bohemia, arte, lucha, revolución, estudiantes universitarios, pubs, cafés, y toda una vida por delante. Aquí te encontrás extranjeros cada cien metros, una pareja hablando en cualquier otro idioma en la mesa de al lado, y un concierto de rock cualquier viernes por la noche, pero de esto les contaré más adelante. Por ahora puedo decirles que las cosas van bien, que en San José he encontrado, hasta el momento, el alma de gran ciudad que estaba buscando, la vida de día y la vida de noche, y aunque sería precipitado afirmarles que me siento enamorado, podría decirles que aquí soy muy feliz.

Un buen día, y después de algún tiempo de haberme mudado a esta extraña ciudad, me invitaron a escribir en este blog, la motivación perfecta para no dejar de perseguir sus misterios, sus calles maltrechas y los acordes perfectos del jazz que suenan de cuando en cuando en algún bar cerca de la universidad. Y aquí estoy, invitándolos a ser parte de este encuentro, de esta excitante aventura que siempre sugieren las grandes ciudades y aún más, las capitales.

¡Bienvenidos a San José!

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One Response to Soy y no soy de San José

  1. Retroalimentación dice:

    Aburrido! Empieza bien pero tiene un vocabulario muy pobre. Falta tacto emocional en el cuento para sentirlo adentro.

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