Día Internacional de la Escultura: Historias

abril 27, 2017 • Arte y Cultura, Tendencias • Views: 1089

«El arte es espiritual, un respiro inmaterial de las dificultades de la vida.»

Fernando Botero, reconocido escultor y pintor colombiano (Medellín, 19 de abril de 1932)

Un par de días atrás, el pasado 24 de Marzo para ser mas puntuales, se celebró el día internacional de la escultura y por tal motivo, además de que las lluvias que marcan el inicio de invierno en Costa Rica me empujan a sentarme mas detrás de la laptop que dando rienda suelta a la bestia artística callejera, quiero compartirles un par de datos curiosos sobre escultura moderna y contemporánea de San José:

Un par de años atrás, sin comentarle a nadie algo al respecto, me entraron ganas de hacer una intervención urbana que rompiera con lo que venía haciendo hasta ese momento, algo wildstyle pero que principalmente por el trato de sus volúmenes, geometrías, sombras y demás elementos, saliera de la pared a los ojos de quien lo viera…

Algunos días después, como si la vida enlazara poco a poco mis deseos con la realidad, topé con un también ex liceísta (Liceo de Costa Rica) y compañero de la UCR, Jonathan Torres, quien además de llevar años sin ver estaba dando clases de escultura en la misma institución benemérita y no solo eso, según me dijo en aquel momento había estado siguiendo mi trabajo de cerca y andaba muy entusiasmado con la idea de transformar el paisaje urbano como parte del movimiento que ha venido llenando de color y haciendo de las suyas en el arte contemporáneo ya desde hace varias décadas en el mundo entero y Costa Rica. Su comentarios quedaron picando en mi cabeza…

Tuve que esperar y seguir trabajando en mis cosas para que unas semanas mas tarde, como parte del festival Union Break, Nakury quien estaba detrás de la organización se puso en contacto con varios artistas urbanos para que participaran del evento y algo me decía que el momentum para que la colaboración con Jonathan se diera estaba aterrizando. A todos los involucrados nos pareció una muy buena e innovadora buena idea, de las primeras en su tipo y género…

A continuación el prototipo y la propuesta puesta, paso a paso en escena, basada en la etimología de la palabra «Unidad» que no solo da significado y nombre al festival, encuentro, unión de elementos, representantes y artistas a través del mismo fenómeno histórico que hizo boom a mediados del siglo pasado por medio del hip-hop, sino también a esa unión de muchas partes en un solo espacio con el que se llama a ciertos medios de transporte o naves por ejemplo y que en este caso en particular se transformaría y funcionaría bajo los mismo principios sostenibles de la bicicleta:

Una mecánica super sencilla, minimalista, verde, limpia, cuyo funcionamiento a partir del motor que es el mismo individuo transportado hace que además de ser saludable para este, reduzca el impacto ecológico y costos, aumentando a su vez sus niveles rendimiento y productividad.

De verdad me gustó mucho el producto final de esta síntesis artística y conceptual, espero que quienes la vieran lo hicieran de igual manera:

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Instalación. Corazón hecha a base de fibra de vidrio por el escultor.

Ahora, para balancear pasando de lo contemporáneo a lo moderno, ya que siempre es importante además de empaparse con la historia tras las raíces de lo que hace que lo presente y futuro sean tan sorprendentes como son, ser uno con la verdad de que el arte es y ha sido parte esencial del alma en cada pilar de la sociedad, mundial, costarricense, y las semillas de su árbol enorme y eterno han sido germinadas muy de cerca, desde muchos antes del renacimiento inclusive, por las instituciones que buscan acercar al ser humano a la sabiduría del conocimiento mas elevado, un poco de historia sobre la escultura que lleva el nombre y ayuda a dárselo a una de las edificaciones neogóticas josefinas mas representativas del casco central: La iglesia de la Merced.

Imagen titular del altar

La imagen titular del altar de la Parroquia de La Merced (1923)

«Discurrían los años veinte cuando mi padre se inició en la escultura sacra con el primer encargo de un Cristo Rey en cedro, obra que realizó en un taller que contruyera en los cafetales de la familia Dent, preludiando así una larga carrera como escultor de corte religioso» dice el escultor y restaurador Edgar Zúñiga sobre su padre, el creador Manuel María Zuñiga, adónde la historia escultórica costarricense encontró un hombre humilde, laborioso, autodidacta, quien en los libros de arte escultórico antiguo encontró sus bases para fundamentar cada una de sus obras.

Una vez consolidado en su trabajo, Don Manuel adquirió un terreno en lo que aún hoy se conoce como Barrio La Granja en San José, donde instaló su segundo taller. En poco tiempo este lugar se convirtió en un foco de interés para el clero y varios jóvenes que frecuentaban el lugar interesados en hacer trabajos como asistentes y discípulos. Este sitio no solo fue el centro de enseñanza para futuros escultores, sino para una serie de artistas jóvenes ávidos de conocimiento y  práctica artística de un ambiente que carecía de opciones para dichas actividades de índole artístico.

Gran parte de estos ayudantes llegaron a ser gestores de las propuestas alternativas del arte y precursores de la modernidad dentro del panorama de la escultura y pintura costarricense de la época. Se pueden citar entre otros a escultores como Manuel Sanchez, Néstor Zeledón Varela, Francisco Zúñiga, Juan Rafael Chacón, Nestro Zeledón Guzmán, Olger Villegas, Roberto Sandoval y en años mas tarde a Edgar y Franklin Zúñiga.

«De mi padre aprendí la disciplina del dibujo y la técnica del modelado. Sin embargo, aunque la educación en términos generales fue poca debido a que él para entonces estaba mayor, desde el punto de vista artístico la relación con mi padre fue muy estrecha, conversamos mucho sobre arte. Ahora comprendo que restaurando sus obras fue donde más aprendí de él«, resalta Edgar Zúñiga.

Dentro del contexto costarricense, en las primeras décadas del siglo veinte, la formación autodidacta era bastante común y don Manuel poseía una gran destreza en la talla y en el policromado y estofado en oro, la cual afianzó por medio de la práctica constante en el taller y la interpretación de imágenes en libros de las obras realizadas en madera policromada por maestros del barroco español como Juan Martínez Montañez o Francisco Sabillo. A pesar de todo, gracias a estos estudios, don Manuel dotó a sus piezas de un carácter muy personal, en especial las características de la talla, creando un estilo propio que lo distinguió entonces y lo identifica con su firma en la actualidad.


Punto y aparte, y ya para ir cerrando este post con otra historia de los grandes sacrificios y cosas que el amor hace, un día como ayer, 26 de abril de 1882, durante la presidencia de Tomás Guardia Gutiérrez, como regalo para la primera dama de entonces Maria Emilia Solórzano, en honor a sus bodas de plata y gracias a la petición de esta gran mujer de nuestra historia, decreta la abolición de la pena de muerte en Costa Rica.

Felicidades tiquicia, otra razón mas de peso, respeto y admiración mundial frente al trato, percepción e inviolabilidad de vida!!!

Pura vida

Chao abril y chepelovers!

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