Chepeando / Andrés Fernández

octubre 6, 2014 • Ciudad, Destacados, Opinión • Views: 6401

CALDERONES URBANOS

Desde que aparecieron las ciudades en el horizonte histórico, hasta donde sabemos, hace más o menos unos diez mil años, es propio de toda “institución pública” –sea religiosa o civil, monárquica o republicana, militar o constructiva- hacer “espacio público”, precisamente.

Llámense plazas para los templos o palacios reales, fortalezas militares o funcionales represas o calzadas, está en el ser de esas instituciones dejar al “público”, súbdito o ciudadano, espacios de encuentro en esa creación artificial exclusiva del ser humano, que llamamos “ciudad”. Si hasta poco después de la Revolución Industrial las ciudades se asfixiaban dentro de sus murallas, en esos espacios, literalmente, respiraba y eran, por eso, públicamente indispensables.

Aunque tardía, la ciudad de Costa Rica –porque en rigor sólo una hemos tenido– no escapaba a ese patrón universal, porque presente en el hacer-ciudad de todas las culturas conocidas. Fue así como San José nació, en realidad, como miles de ciudades en todo el mundo: a partir de un cruce de caminos en el que, instalada una ermita, se le hizo necesaria una plaza… es decir, nació de un espacio público. Espacio al que la Iglesia católica obligaba y que el Estado imperial español exigía.

 

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Edificio original del Hospital R.A. Calderón Guardia, 1940. Arq. José María Barrantes.

Más de 250 años después, la tendencia a la vista es la contraria: se cierran los atrios de las iglesias, empezando por la Catedral y se cierran los campus universitarios con malla de gallinero, se le ponen rejas al edificio de la CCSS y a sus plazas y a la promenade del Banco Popular. Las arcadas de la Plaza Juan Mora, ya se sabe, se las apropio el Hotel Costa Rica hace décadas, mientras que la plazuela de la Contraloría, que en buena hora se la habían apropiado los “patinetos” para su deleite, se cierra también… y conste, esta es la lista corta.

El último y quizá más indignante caso, es el de la plaza del Hospital Calderón Guardia, en barrio Aranjuez. Lo es porque se cerró, que es lo coyuntural; mas lo estructural del hecho es que ese espacio abierto y frontal fue diseñado desde el origen mismo del edificio, como Casa de la Madre y el Niño, allá en los años treinta. Cuando se fundó la Caja y se convirtió el inmueble en el Policlínico de la institución, fue en esa plaza, literalmente de nuevo, donde nació la Seguridad Social del país… es decir, ahí se hicieron y ya entonces, las primeras largas filas.

Plaza del Hospital R.A. Calderón Guardia… cerrada al público, 2014.

Mas con filas o sin ellas, los josefinos teníamos derecho adquirido a ese espacio público que, además, tributaba a uno de nuestros mejores edificios del período liberal tardío. Rescatada hace dos décadas ya, la plaza era parte de nuestro espacio urbano vital, en ese barrio, mas para toda la ciudad. Las instituciones públicas, insisto, son y deben ser las principales impulsoras del espacio público en cualquier parte… menos en San José, al menos, al parecer. Y ustedes ¿qué opinan?

8 Responses to Chepeando / Andrés Fernández

  1. Lourdes Mora dice:

    Hasta ahora me entero. El problema no es el «apropiamiento» como tal, es limitar el acceso público a un lugar público. Que además no entiendo para qué. Es el lugar ideal para esperar a quien está haciendo una visita o esperar la hora de visita. Quedaremos afuera, en media acera, arrescostados a la verja… ah pero eso tampoco, porque ésta servirá de aparador de celulares, chancletas, papas, plátanos y cuanta chuchería vendan. Muy mal.

  2. Vicky S. Jiménez dice:

    Cada vez que observo como encierran los edificios me siento prisionera, es muy triste como cada día nos encerramos y la vida pierde sentido. El Hospital Calderón Guardia para mí significa mucho, allí pasé una terrible gravedad y me cuidaron muy bien. Cuando era niña me encantaba pasar por la acera y observar el edificio y también me llamaba la atención los tanques de agua que están al lado.

    Como menciona el artículo cada vez son más los lugares que se cierran, se nos niega el acceso. Pienso deberían tomarse medidas. En Guadalupe, la Escuela Pilar Jiménez ha eliminado espacio que era para la recreación de los niños para darle cabida al parqueo de los maestros y creo que lo mismo ocurre en otros centros educativos.

    Que hermoso era antaño cuando las cercas eran vivas, verdes, la mayoría de ellas de olivos o amapolas.

    • Andrés Fernández dice:

      Para la nostalgia de Vicky S.J. y seguramente de tantos otros, les adjunto un par de viejas fotos de los tanques de agua, en 1919, y del Policlínico en los años 1940. Además, para que quede claro ahora y para siempre que el espacio donde están esas edificaciones es público desde hace más de un siglo, dejo fotos también de los Baños Públicos de San José, que ahí estuvieron, y del gimnasio que los complementaba… eso sí: las tiño de azul para identificar al ladrón que las suba a facebook como si fueran suyas y con este texto de pie de foto, que ya me ha pasado mucho.

      **En este enlace pueden apreciarse las imágenes: http://goo.gl/JZdlcV

  3. Julio Barquero dice:

    Excelente denuncia, don Andrés. Porque así es como entiendo este texto suyo: como una denuncia ante un coto que se le ha venido poniendo, al mejor estilo comequedito de la Administración costarricense, a la ciudadanía para restringir su acceso (!) a los edificios públicos. Lamentable y alarmante.

  4. Ignacio Alfaro dice:

    En efecto. El cierre de espacios públicos es un retroceso en las ciudades. Al igual que las mentes, cuando los espacios se cierran se va para atrás. Se reduce el espacio de los derechos.

    • andres fernández dice:

      Para el complemento de las fotos arriba ofrecidas, véase el enlace:
      http://www.yoamochepe.com/para-chepeando-5-complemento-con-imagenes-de-andres-fernandez/

      Respecto a que las instituciones públicas cierren espacios públicos, que voy a decir, sino que es un sin-sentido absoluto, eso sí, tan preocupante como que se cierren las mentes a hechos como ese y otros que ocurren todos los días en nuestra ciudad y que amenazan a dar al traste con el sistema republicano y liberal que nos ha distinguido como país: es, como bien dice Ignacio, reducirle espacio a los derechos individuales también y eso es muy grave. En la salud de la ciudad, nos va la vida a nos.

  5. Estimado Andres
    Nadie mejor que tu ha hecho una radiografía precisa de la ciudad y sus contenidos ; al rescate de la integridad de la memoria.
    Me encanta el » yoamochepe» pero no podemos seguir aceptando la malsana y obsoleto sistema «corrupto» de transporte público .
    Es vergonzoso esconder o tapar el ineficiente y tóxico contaminante sistema de buses. No son los carros es la desproporcionada cantidad y mal planeamiento de la frecuencia del transporte que hace de San José un a ciudad agobiante y tóxica.
    Abrazo
    Jaime

    • andres fernández dice:

      Gracias por tu comentario Jaime. Sólo que el tema del transporte público está ligado a otro al que me he referido ya en varias ocasiones, aunque no en este espacio: el del indispensable DISTRITO NACIONAL, esto es, un Chepe libre, en gran medida, de las ataduras estatales que el anacrónico sistema político-administrativo le impone hoy en día. ‘Distrito Federal’ le llaman los gringos y los mexicanos, pero el sentido es el mismo: la capital como capital o ‘cabeza del Estado’ que es, no puede regirse por el localismo que rige a las demás cabeceras de provincia y menos aún de cantón.

      San José, esto es, su cabildo o municipio, no tiene jurisdicción sobre el transporte público que lo atraviesa, lo pasa y lo sobrepasa contaminándolo todo a su paso, destruyendo sus calzadas, atropellando a sus gentes y a sus derechos, pues los buses, busetas y camiones son amos absolutos de las calles y aceras capitalinas… pero como sus principales vías, eso es asunto del MOPT… como las escuelas y colegios son asunto del MEP, como sus alcantarillados y acueductos son cosa del AyA, su electricidad de la CNFL, sus telecomunicaciones del ICE, sus templos parroquiales de la Iglesia, sus instituciones culturales del Ministerio de Cultura, su «naturaleza» de SETENA, etc., etc., etc. …pues podría seguir la interminable lista de dueños que tiene nuestra pobre ciudad. Así, comprenderás vos y todos, no se puede gobernar una ciudad y su Área Metropolitana.

      El problema del transporte público capitalino es la punta de un iceberg que se llama el Estado Benefactor que creó instituciones que dejaron de SER… para simplemente ESTAR, y que hoy, con su inoperancia, no causan más que in-gobernablidad y destrucción del hábitat humano y urbano de los costarricenses: el asunto entonces, es mucho más grave, pues más allá de lo coyuntural, como puede ser una verja que cierra un espacio público, es estructural… y eso me sobrepasa por mucho.

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