¿Y de San José, qué fue? / Chepeando por Andrés Fernández

marzo 20, 2015 • Arte y Cultura, Ciudad, Destacados, Opinión • Views: 1876

¿Y de San José, qué fue? / Chepeando. Andrés Fernández

Desde la más remota antigüedad civilizada, el dios tutelar de la ciudad era celebrado en su día con la mayor solemnidad: era el protector de sus murallas, el guía de sus reyes y el amparo de sus habitantes, cuando no daba su nombre a la urbe de la que se tratara. Con el catolicismo, vinieron los santos patrones a llenar ese lugar… pero aquí en nuestra capital ¿será que perdimos ya hasta ese rasgo esencial de civilización?

Ayer fue 19 de marzo, día del santo José, carpintero de Nazareth, putativo padre del niño Jesús, salvador de quienes somos cristianos. Más acá, San José fue el santo bajo cuyo patronazgo puso la Diócesis de Nicaragua y Costa Rica, con sede en León, la ermita que se decidió crear en el llamado Valle de Aserrí o de Curridabat, en 1736.

En 1737 se construyó la ermita dicha, en el desolado paraje conocido como la Boca del Monte, hasta entonces solo una encrucijada de caminos. Al año siguiente se bendijo el sencillo oratorio y desde entonces, se vio a su alrededor un lento pero innegable crecimiento de población… todo a la sombra de un santo sin presencia.

Porque, como la población misma, que no empezó a consolidarse sino a mediados de la década de 1750, la figura del santo patrón –joya escultórica encargada a Guatemala– tardaría en llegar. No sería sino a finales del siglo XVIII, trasladado ya su santuario y convertido en parroquia donde hoy se encuentra la Catedral, que llegaría la santa imagen a nuestro solar, la entonces aldea que llevaba y aún lleva su nombre.

Ahí y durante dos siglos, recibió Nuestro Señor San José la veneración que merecía… que merecía digo, porque parece que ya no la merece, a juzgar por la escasa o nula pompa con que hoy se lo celebra. El descuido en ese sentido es tal, que el día más importante de la ciudad capital, pasa casi desapercibido, si no fuera porque una magra procesión matutina cruza algunas calles josefinas con unos pocos atrás.

A mi juicio, la más alta cuota en dicho olvido cívico, corresponde a la Iglesia Católica, principal depositaria de ese culto que es una tradición ancestral: ¿habrá que explicarle lo que significa para una ciudad su patrono celestial? Y más allá de la religiosidad, que puede o no ser compartida por buena parte de la población aquí o allá ¿comprenderá la Municipalidad capitalina el valor cultural y social de esa tradición que se esfuma ante sus ojos? Después, claro está, unos hablarán de la falta de fe y de piedad entre las nuevas generaciones, mientras que otros lo harán de su degradación moral y pérdida de identidad urbana… pero si no hicieron nada a tiempo ¡¿ya pa´que?!

Procesión de 1930. (1)

Imágenes de la procesión de Nuestro Señor San José de 1930.

Señor San José

Antigua imagen del Santo Patriarca San José que se conserva en la Catedral

Metropolitana. Patrón de la Ciudad Capital y Capitán de las Milicias Josefinas, luce

cruzada la banda tricolor y en su día solía recibir honores marciales también.

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