Por el derecho a una movilidad sostenible y segura

agosto 5, 2016 • Opinión • Vistas: 836

Soy ingeniero civil y trabajo en el LanammeUCR en seguridad vial y transporte, dos áreas apasionantes. Trabajamos por mejorar la seguridad vial en nuestras carreteras y por impulsar un sistema de transporte seguro, eficiente, equitativo y accesible, que garantice el derecho a la movilidad de todas las personas. Creemos en el derecho a la accesibilidad y a la movilidad sostenible, a los ambientes sanos y seguros, a mejores ciudades con una mejor calidad de vida para todos sus habitantes.

 

Debido a la ausencia de facilidades para los ciclistas en nuestra red vial  –la cual siempre ha privilegiado el vehículo automotor y particularmente el transporte privado– la decisión de utilizar la bicicleta conlleva un proceso de reflexión. Está comprobado que el uso de la bicicleta trae grandes beneficios para la salud, es un medio de transporte amigable con el ambiente, provee mucha flexibilidad de desplazarse y, entre otros beneficios, disminuye la congestión vehicular. La preocupación de muchas personas es tener que salir en bicicleta a la vía pública y afrontar el tráfico vehicular, inmerso en una cultura vial muy poco deseable y comportamientos agresivos que cada vez son más frecuentes y con consecuencias mayores. No obstante, hemos llegado a niveles de congestión vehicular nunca antes vistos, principalmente en el Área Metropolitana y sencillamente no podemos esperar hasta que tengamos infraestructura adecuada para poder optar por otros medios para movilizarnos de manera más sostenible y saludable: ¡el cambio es necesario!

 

De allí mi decisión de “tirarme a la calle”. Muy rápidamente me comencé a acostumbrar a movilizarme en mi nueva bicicleta: al gimnasio, al trabajo, a la casa de mi familia. Realmente logré experimentar en muy pocos días una sensación de libertad, sobre todo al pensar que mis tiempos de desplazamiento de un lugar a otro no dependían de qué tan congestionadas estuvieran las vías. Es claro que también es un riesgo adicional que decidí asumir, ya que muchos ciclistas son víctimas de accidentes de tránsito y de asaltos, trayendo como resultado heridos, lesiones permanentes y pérdidas de vidas.

 

El  pasado jueves 7 de julio, a las 11 a.m., tan solo diez días después de haber comprado la bicicleta, frente a los ojos de varios de mis compañeros de trabajo y de otros compañeros de la UCR, mi bicicleta, amarrada con cable y candado en la entrada al edificio en el que trabajo, fue robada. Fue cuestión de segundos. Ni mis compañeros ni yo pudimos hacer nada, con gran impotencia y frustración. El problema –irónicamente– no resultó ser el convivir con el resto de vehículos en la calle, sino la seguridad en mi lugar de trabajo. Al poner la denuncia, me informan que cerca de 15 bicicletas han sido robadas en la universidad en lo que va del año, o sea, más de 2 por mes, en promedio; una situación muy preocupante y muy desmotivadora.

 

En los últimos años la universidad ha venido dando cambios importantes, y ha ido implementando y fomentando la movilidad sostenible y accesible a través de diversas iniciativas, tal como la milla verde en el campus principal, señalización adecuada de prioridad para ciclistas y aceras renovadas con diseño universal. Con esta y otras iniciativas la universidad avanza en el tema de movilidad y poco a poco le devuelve los espacios públicos a las personas.

 

Es urgente, por tanto, buscar soluciones integrales, y lo digo en general, en la universidad, en toda la ciudad y en todos los centros urbanos del país. Las medidas por mejorar el transporte y la movilidad deben de ir necesariamente acompañadas de medidas efectivas en favor de la seguridad de todos, tanto la seguridad física de las personas, como la de sus bienes personales, tanto para los ciclistas como para peatones y usuarios del transporte público, quienes deberían de ser considerados de primero en la toma de decisiones: ¡necesitamos un cambio de paradigmas!

 

A pesar de lo ocurrido, volveré a ahorrar para adquirir una nueva bicicleta, precisamente porque creo en el derecho a una movilidad más sostenible, accesible y segura, en beneficio de todos. La esperanza es que el aumento de los ciclistas en las calles finalmente genere la urgencia y necesidad de implementar estrategias y construir infraestructura adecuada, de la mano con las facilidades para peatones y usuarios del transporte público.

 

Javier Zamora Rojas

 

 

 

 

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