Josefinos y “música antigua”

junio 3, 2014 • Arte y Cultura • Views: 3667

Desde hace aproximadamente 30 años, el concepto de “música antigua” ha llegado a Costa Rica como una curiosidad académica, se ha acercado  a los  conservatorios de una forma temerosa, pues los instrumentos han sido los grandes ausentes, junto con ellos, la falta de partituras o documentación musical.

La “música antigua” es generalmente conocida por incluir toda aquella interpretación previas al barroco, en la mejor de las situaciones, con instrumentos de la época y emulando  las condiciones en las que la música fue concebida. Sin embargo esta pretensión le exige a la historiografía musical, un desempeño estricto, para que la información llegue al intérprete y pueda recrear un evento renacentista en nuestros días.

Es una constante actividad de lectura y respuesta,  que sigue retando a la ciudad, por ejemplo, desde el concepto de “espectáculo” y la experiencia de la “audición”, considerando nuestro paisaje y memoria sonoras. Mucha de la música del renacimiento, por ejemplo, fue concebida desde un entorno coloquial, pues sus compositores o constructores sonoros, utilizaban instrumentos de origen diverso, que probablemente encontraron en sus viajes, o viajeros lejanos trajeron elementos productores de sonido que alimentaron los repertorios de su nuevo entorno.

Generalmente no existía la voluntad de ninguno de los compositores de imponer una forma estricta de tocar las obras, y tanto una melodía podía ser interpretada por una flauta, como por un laúd, siempre y cuando la habilidad del músico se hiciera manifiesta, o el instrumento lo favoreciera. Ahora bien, quienes conocemos este medio, sabemos que no basta con el reconocimiento de grupos consolidados, sino con la creación de comunidades que puedan pensar y disfrutar críticamente estas músicas, así como las prácticas culturales que les fueron propias, frente a “su realidad” en el “entorno josefino” y costarricense… para ello, necesitamos estrategias de “pedagogización”, apertura a los debates y menos “ temor científico”, en resumen “aflojar los corbatines”… ese será el objetivo de esta columna, prestar atención a quienes se dedican a estas músicas y ocupan ellas los espacios de San José con texturas antiguas, pero nuevas y ojalá, futuras.

 

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2 Responses to Josefinos y “música antigua”

  1. Antonio dice:

    Me ha gustado mucho tu artículo.

    A propósito de tu comentario de aflojar los corbatines, quería compartir contigo mis impresiones sobre el presente de la música barroca en España (por cierto aquí llamamos música antigua a la compuesta hasta la muerte de J.S.Bach en 1750).
    Siempre he pensado que la música medieval, renacentista y barroca eran la música clásica que mayor libertad ofrecía al intérprete, ya que es la música donde sus partituras menos «detalles» contienen sobre como interpretarla y porque en su época seguramente se hacía con absoluta libertad (incluso con frecuencia se trasmitían oralmente, ahí está por ejemplo el famoso «Guardame las vacas» del que tantas versiones, parecidas y diferentes, se conservan). Esta forma de interpretar se «normalizo» en el clasisismo y sobre todo en el romanticismo, creando (creo) demasiados corsés y estableciendo casi una visión única de las cosas.
    Si en la segunda mitad del siglo pasado gente como Leonhardt y Savall dieron un paso de gigante en la recuperación de la música antigua, actualmente en España hay varios grupos y solistas (Accademia del Piacere, Forma Antiqva, Enrike Solinis, Fahmi Alqhai y otros) que han grabado excelentes discos liberándose de todas las visiones tradicionales que la historia nos ha legado de la música antigua, e interpretando con absoluta libertad las partituras desde una visión muy moderna y personal que sin embargo me parece mas barroca que nunca.
    Las danzas clásicas de la España barroca (marionas, jácaras, fandangos, canarios, etc.) o la música del italiano Kapsberger (seguramente el músico mas moderno de su época) son ejemplos que se encuentran en esos discos fruto de aflojar corbatas, o incluso de quitárselas.

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