Chepeando / Andrés Fernández

julio 28, 2014 • Destacados, Opinión • Views: 3355

ABRIENDO SURCO

Chepe, dice el ‘Diccionario de Costarriqueñismos’ de Carlos Gagini (1892), es abreviatura de José o, también, de José María. Además, aclara nuestro clásico que, en Perú, lo es de Joseph, vieja grafía del mismo nombre.

De ahí que los ticos –es decir, los que habitamos la Tiquicia o lo que es lo mismo, el Valle Central y sus extensiones geográficas y humanas–, desde hace décadas apelemos a su principal ciudad con ese mote: Chepe o, cuando más, como San Chepe.

Hay quien ha querido ver en ello una expresión del pachuquismo que se apoderó de la capital costarricense, aproximadamente, desde finales de los años sesenta. Otro habrá que lo atribuya a la idiosincrática pereza verbal de los ticos, fenómeno que nos lleva a apocopar cuando no a pronunciar “mal” una buena cantidad de palabras de uso cotidiano.

Mas, quienes así especulan, olvidan que muchas son las ciudades del mundo que tienen en la cotidianidad de sus gentes, más que un sobrenombre u apodo, un nombre familiar y cariñoso, una entrañable manera de llamar a aquel lugar en que se vive y se ama. Así, por citar sólo dos casos, Phili por Filadelfia, en los Estados Unidos o, Peter por San Petesburgo, en Rusia.

Sebastián Mello

Ilustración: serigrafía del artista costarricense Sebastián Mello.

Chepear, por otra parte, es verbo del castellano tico que no aparece en Gagini ni tampoco en otro de los clásicos sobre nuestra particular lengua: ‘El habla popular en la literatura costarricense’, de Víctor Manuel Arroyo (1971). Sí lo consigna, en cambio, Miguel Ángel Quesada en su ‘Nuevo Diccionario de Costarriqueñismos’ desde su primera edición (1991).

Ahí, anota el etno-lingüista que chepear es verbo intransitivo por husmear o entrometerse. Andar chepeando, entonces, sería sinónimo de andar husmeando y entrometiéndose en asuntos que no necesariamente nos competen. No obstante, no hace falta mucho ingenio literario para interpretar dicho verbo, también, como andar-por-Chepe: chepe-ando… andar por la ciudad que nos compete de veras.

Chepeando sería así una forma crítica de conocer el objeto ciudad de los ticos y de todos los costarricenses, andándolo, que es decir “a pie”, pero además, andar-lo husmeando en sus entresijos y en sus pliegues, entre-metiéndose en ellos, tratando de descifrar sus rugosidades y lisuras pasadas o presentes, haciendo-ciudad al caminarla expectantes, humanos y urbanos queriéndonos josefinos.

A eso se dedicará este espacio en principio y lo seguirá haciendo mientras encuentre lectores e interlocutores: a chepear a Chepe y a quienes lo habitamos o quieren hacerlo aún. Hoy entonces, abro el surco apenas… ¡a ver cómo nos va!

4 Responses to Chepeando / Andrés Fernández

  1. ¡Qué felicidad revisar mi correo y toparme con tan grandiosa página! Todos hacen páginas de todo, pero ya era hora de que alguien hiciera una donde quienes amamos Chepe podamos saber más sobre él. La voy a seguir muy de cerca. Qué redacción tan exquisita Andrés y felicidades Roberto y equipo de Chepecletas, excelente página.

    Atte, Lissa

  2. Ramón Morera Gil dice:

    Nada más apropiado que lo dicho y como suelen consignarlo algunos: «las cosas por su nombre». Por ello reitero que muy acertado el nombre Chepeando; pues, como bien lo indica nuestro estimado amigo Andrés, muchos de los que transitamos de «a pie» nuestra querida capital estamos en un constante Chepear. Por un lado; Chepeamos cuando nos desplazamos hacia nuestros trabajos o bien cuando retornamos a casa, paso a paso hacemos una revisión, apresurada algunas veces o detenida las otras, de esos rincones que tanto nos atraen causándonos lo que suelo llamar nostalgia ajena y lo digo en el entendido de que muchos no vivimos los días en que algunos de los edificios, que suelen publicarse en álbumes de «fotos del pasado», eran comunes al que visitaba Chepeaba por San José. Deambular por esos sitios, conocer las gentes con que nos topamos y observar como se construyen otras obras es parte de ese Chepear, práctica que a diario realizo. Paralelo a ello y parafraseando lo citado; tanto ticos como costarricenses solemos husmear los rincones del actual San José practicando aquello que el señor Fernández suele decir en sus incontables charlas, conversatorios, exposiciones y demás: «es mejor pedir perdón que permiso», todo para experimentar una vivencia «in situ» o bien para dejarnos una foto que, a nuestro pensar, tiene carácter de exclusiva.
    No queriéndome extender más, nuevamente felicito al señor Fernández por abrir éste espacio que aprovecharemos al máximo. Gracias.

  3. Andrés Fernández dice:

    ¡A chepear pues!

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