"Break" a las 12 en el Teatro Nacional.

junio 3, 2014 • Tendencias • Views: 228

Cerraba la computadora, sabiendo que tenía que acercarme al centro, una reunión con un cliente me citaba a una hora en un lugar cercano a la Plaza de la Cultura. Todo bien, terminada la primera cita de la mañana me quedaba más de dos horas hasta la siguiente, sorprendentemente el taxi, me dejó en menos de 10 minutos en frente del Teatro Nacional.

Eran las 11:50, y aunque el estómago empezaba a pedir un lugar donde atenderlo, un cartel en frente del teatro llamó mi atención. Sorprendentemente un grupo de personas parecía entrar en el teatro (¿ha estas horas?… pensé yo). ¿Qué extraño, no?

Pero mi curiosidad, venció al hambre y pregunté, a un hombre que amablemente sujetaba un programa, que confirmó que estaba a punto de comenzar la función matutina de ese Martes.

– Ah pero esto es común, ¿pasa todos los Martes?.

El hombre con mirada tranquila y el temple del que tiene que contestar la misma pregunta muchas veces al día. Me dijo.

– El espacio Teatro al Mediodía, presenta espectáculos todos los martes a la hora del almuerzo, para que la gente disfrute de una muestra de nuestra cultura en el receso del medio día.

Engañaría si mi primera reacción, no fue de extrañeza. !A las 12 ¡ Pero ¿Quién quería venir a un teatro a las 12 un día de diario? Pero en seguida pude comprobar que el grupo que me llevo hace unos momentos a la entrada no era el único que se acercaba al teatro, una rápida mirada me confirmó que aquel lindo espacio parecía lleno.

Así que seguí a mi instinto y me acerqué a la chica que vendía los boletos preguntando si aún quedaban entradas libres. Tuve suerte, y al preguntar el precio otra sorpresa. ¡ 2000 colones !

– ¡ Vaya ! interesante. Precios populares para una hora no tan popular. Mi mente «marketera», no dejaba de pensar que esa hora era arriesgada para crear una convocatoria de ese tipo, al menos a perfiles como el mío que a esas horas están «en otras», y si bien al observar el público se podía comprobar una mayoría de público mayor, no era difícil encontrarse con «otros curiosos» que como yo habían caído por el Teatro, para un descanso en la jornada laboral.

Y entre esos pensamientos sin darme cuenta, estaba dentro, apreciando la arquitectura de uno de los emblemas de esta ciudad y que tanto me recuerda al teatro nacional de mi ciudad natal (Madrid), un pinchazo de dulce nostalgia me acompaña hasta las primeras notas del Trío Anagrama, que nos iban a regalar más de 45 minutos de música fusión entre el jazz y el pop, junto al pintor Costarricense Manuel Zumbado que a su vez nos mostraba bosquejos en vivo mientras el trío  nos brindaban sus riff y compases.

El tiempo pasó volando y cuando quisimos darnos cuenta estábamos fuera (parecía que habían pasado horas) pero todavía quedaba tiempo para comer antes de la reunión.

Sin embargo la cabeza, y por que no decirlo el espíritu y el alma habían tenido un merecido descanso. Fue entonces cuando caí que la idea no era tan descabellada. Ir a un teatro a recibir alimento cultural, mientras despejamos la cabeza, nos ayuda a retomar la tarde con mayor energía y vitalidad. Y salí con la pregunta de porqué no había venido antes.

Creo que los Martes si la agenda me lo permite ya tiene una reserva para venir al Teatro Nacional a disfrutar de un ratito de buena cultura.

 

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